Por la libre y con amor

No perdamos ni un momento en aprovechar nuestra existencia y desarrollar estas tres capacidades humanas al punto de sentirnos más vivos y más útiles que nunca

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Recuerdo que cuando era una niña mi papá nos llevaba de viaje y muchas veces decía: -Vámonos por la libre, iremos sin prisas y disfrutando el paisaje. Y así era, nuestro paseo era más divertido pues hacíamos paradas en diferentes poblados, nos deteníamos a comprar fruta, platicábamos con la gente de la zona y hacíamos de un trayecto largo, una experiencia maravillosa en familia. Me quedó un grato recuerdo de esos viajes “gratis⬝, sin pagar caseta de peaje. Y si hiciéramos una analogía, creo que lo mejor de la vida es así, no tiene costo, pero tampoco tiene precio.

El encontrarte con un viejo amigo y tener el tiempo de platicar horas recordando anécdotas. O bien, disfrutar de un atardecer en la azotea de tu casa, maravillándote de los colores que ofrece el cielo. Pero hay otras cosas que también son gratis y nos pertenecen como seres humanos. Son: la inteligencia, la voluntad y la afectividad.

La inteligencia nos permite conocernos y conocer nuestro entorno. Algo maravilloso pues nos brinda la oportunidad de definirnos y autoanalizarnos, rectificar nuestros errores. Actuar haciendo uso de nuestras experiencias y pensar para un futuro. Formular preguntas sobre lo que vivimos, lo que deseamos y en función de eso crear, trabajar para lograrlo.  La voluntad es la fuerza interior que nos mueve a actuar o bien, a controlar nuestros impulsos cuando sea necesario.

Y, por último, y no por eso menos importante es la afectividad. Esa capacidad que tenemos los seres humanos para amar, para sentir aprecio por nosotros mismos y por los demás. Esa necesidad de afecto la hemos sentido todos: querer y que nos quieran.

Estas tres capacidades del hombre nos llevan a comprender que somos seres privilegiados, pues en un universo al que pertenecemos, tenemos el espacio, el tiempo y la posibilidad de observar, de sentir, de actuar y trascender. La historia del hombre nos da muestras de la enorme capacidad que tenemos para crear una bella obra de arte, para construir majestuosos edificios y admirarlos, de tomar la decisión para ser mejores cada día. También nos muestra que tan grande es nuestra capacidad de amar y sentir de forma tal que nos estremezca una bella melodía. De llorar al ver sufrir al prójimo y también acompañarlo en su dolor y ayudarlo a salir delante de su pena. De transformar una tarde lluviosa en un momento de reflexión y paz recordando momentos de alegría. De amar pensando siempre en dar lo mejor para nuestra vida y la de los otros.

No perdamos ni un momento en aprovechar nuestra existencia y desarrollar estas tres capacidades humanas al punto de sentirnos más vivos y más útiles que nunca. Este es nuestro momento, ¡Aprovechémoslo! Recordemos que lo más bello de la vida no tiene precio.