Regular los medios digitales, un pendiente mundial

La semana pasada el mundo se estremeció por el atentado en Sri Lanka, en donde 250 personas perdieron la vida y 500 personas resultaron heridas.

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Por: Juan Manuel Torres Esquivel

La semana pasada el mundo se estremeció por el atentado en Sri Lanka, en donde 250 personas perdieron la vida y 500 personas resultaron heridas. Este acto se suma a una serie de tragedias humanas que se han originado por la dispersión del odio y la polarización en los medios digitales. Mientras en Nueva Zelanda, tras el tiroteo transmitido por Facebook Live, el gobierno está intentando mediar con Facebook. En Sri Lanka el gobierno tomó la decisión de bloquear el acceso a los usuarios a dicha red social. ¿Es correcta esta decisión del gobierno? La respuesta es complicada, lo cierto es que hemos pasado de una visión romántica de los medios digitales a la cruda realidad. Una realidad que se ha vuelto muy nociva y violenta, por lo que tenemos que tomar acciones ante esta amenaza.

“El hombre, lobo del hombre” de Thomas Hobbes, es la frase que mejor describe el momento que estamos viviendo en los medios digitales. Por más de una década las redes sociales vivieron en libertad, y los usuarios experimentaron una época de profundos cambios sociales. Dictaduras como la de Egipto cayeron, mientras líderes como Barack Obama ilusionaron a todos con el poder de lo digital. No obstante como diría Hobbes, las envidias, los odios y finalmente la guerra no tardó en aparecer en el ecosistema. Por lo que ese espacio de libertad de pronto se volvió un espacio hostil, donde el troll no era la excepción sino la constante. Por ello, cada vez más gobiernos en el mundo están comenzando a explorar la posibilidad de regular los medios digitales.

Sobre este tema, existen dos posturas: aquellos que creen que debemos dejar a las plataformas auto regularse y quienes piensan que el Estado debe intervenir. Quienes piensan en la auto regulación consideran que toda innovación se entorpece cuando el Estado corrupto entra a regular. Mientras que quienes se encuentran a favor aseguran que la codicia de las empresas los hace incapaces de ver el impacto social de sus acciones. Lo cierto es que la realidad nos ha demostrado que las propias plataformas digitales están siendo rebasadas. El propio Mark Zuckerberg ha escrito sobre la necesidad de una regulación en internet. El problema, es que la innovación siempre va un paso adelante de la reglamentación por lo que el reto es enorme.

Sin embargo, en una sociedad restringida y controlada por el Estado como Sri Lanka, ¿se debe permitir la injerencia gubernamental? Existe una visión que considera riesgoso regular los medios digitales, pues perdería su carácter “ciudadano”, de “denuncia”. Esta postura acusa que regímenes como China, Corea, Sri Lanka o Venezuela usan esta regulación para censurar a sus ciudadanos. No obstante, olvidan que esta «libertad» en los medios digitales ha permitido a estos mismos regímenes ensuciar la conversación y polarizar a la sociedad. Desde la clandestinidad, los políticos y ciertos gobiernos han orquestado campañas de bots para calumniar y atacar a sus opositores, lo que ha causado terribles tragedias humanas. Es necesario cerrar la llave a la clandestinidad.

En un texto para Wired, el periodista Noam Cohen compara este debate con el existente en EEUU respecto a la regulación de las armas. En él, expone sus razones por las que los medios digitales deben regularse, al igual que las armas. Coincido completamente con su análisis, la comunicación puede ser un arma muy destructiva en las manos equivocadas, para ello falta recordar el poder destructivo de la propaganda Nazi. No obstante para realizar correctamente esta regulación debe tener la participación de todos los actores. El gobierno, dueños de las plataformas digitales y la sociedad civil deben de participar en un debate plural para sacar de la clandestinidad a las redes. Como el contrato social de Hobbes, se necesita que los actores otorguen parte de su voluntad para conseguir la paz. Una paz que nuestra sociedad exige conquistar pronto. Es necesario que se erradique de una vez por todas el discurso del odio que tanto ha afectado al mundo. No podemos seguir echando en saco roto esta discusión, mientras más tiempo dejamos el agua correr, más tragedias como Sri Lanka estaremos discutiendo. Justo como en EEUU continúa corriendo la sangre dentro de las escuelas como Columbine.