Santiago: ciudad ejemplar de un transporte sostenible

Santiago de Chile ha incorporado un plan integral de movilidad para mejorar y optimizar la experiencia de las personas que se desplazan por la ciudad.

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Por Paula Hernández Rosas

Santiago, la capital de Chile, recibe alrededor de 2.5 millones de personas diariamente, lo cual tiene un impacto directo en la movilidad urbana y la gestión del tráfico. Por esta razón, durante los últimos años, el municipio de Santiago ha incorporado a su gestión el desarrollo de un plan integral de movilidad para mejorar y optimizar la experiencia de las personas que se desplazan por la ciudad.

La prioridad que se le dio a modos de transporte más sostenibles, como caminar, andar en bicicleta o usar el transporte público fue decisivo para su éxito en el ámbito de movilidad y desarrollo urbano. Sus principales proyectos consistieron en eliminar carriles de vehículos, estacionamientos o incluso cerrar secciones de calles para darles nuevos espacios a peatones, ciclistas y usuarios del transporte público. Así se ampliaron las banquetas, se construyeron nuevos carriles para bicicletas y secciones peatonales para darle prioridad al peatón. Además, el Ministerio de Transporte y la Municipalidad de Santiago acordó extender las horas de exclusividad para el transporte público en algunas calles y usar cámaras para la supervisión.

El Plan Integral de Movilidad (PIM) del municipio de Santiago es el resultado de una búsqueda en conjunto de las autoridades y los ciudadanos por una política pública que tiene como objetivo guiar el camino hacia el desarrollo urbano sostenible, con el fin de proporcionar a las generaciones futuras una ciudad más limpia y equitativa con estándares y prácticas internacionales. El proyecto se asentó en tres ejes de acción:

  1. Plan Peatón Primero: contempla la peatonalización de calles, la limpieza de banquetas, el mejoramiento del uso del espacio público, entre otros.
  2. Plan Pro Bicicleta: contribuye a transformar la comuna de Santiago en un lugar “amable y seguro para trasladarse en bicicleta”. Según los datos del Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano (CIDEU), se han construido tres ciclovías y 17 kilómetros nuevos.
  3. Plan Transporte Público: transformar las calles del centro de la ciudad, exclusivos para el transporte público, “a través de un angostamiento de la calzada para favorecer la caminata dentro del centro de la ciudad aumentando el espacio para las personas, contemplando además, iluminación led, mobiliario y arborización”.

Al observar las prácticas tomadas por ciudades latinoamericanas como Santiago, México puede implementar estas mismas para así fomentar, en ciudades de nuestro país, el uso del transporte público a través del mejoramiento en la infraestructura. Estas acciones, que tienen como finalidad el mejorar la calidad de vida de los vecinos y visitantes, terminan por aumentar la seguridad vial. Así como lo ha hecho la capital chilena, las ciudades mexicanas, con programas como estos, pueden llegar a crear más áreas verdes, aumentar las rutas para ciclistas y mejorar las banquetas, optimizando en su totalidad la movilidad urbana y así generar un transporte más sostenible.