Twitter sorprende al mundo de la política

El miércoles 30 de octubre, Twitter anunció su prohibición global de anuncios políticos. Para finales de noviembre, publicidad sobre candidatos, elecciones, y cuestiones políticas como el aborto y la migración, ya no circularán en la plataforma

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Daniela Guerrero

El miércoles 30 de octubre, Twitter anunció su prohibición global de anuncios políticos. Para finales de noviembre, publicidad sobre candidatos, elecciones, y cuestiones políticas como el aborto y la migración, ya no circularán en la plataforma. Esta decisión surge en respuesta a las crecientes preocupaciones sobre el potencial de las redes sociales para desinformar y manipular a los votantes.

Jack Dorsey, director ejecutivo de Twitter, anunció esta nueva medida en una serie de tweets, enfatizando que pagar por la distribución digital de discursos políticos tiene el efecto de «forzar mensajes políticos altamente optimizados y personalizados» en la población, lo cual representa un abuso de la tecnología en un electorado vulnerable.

«Si bien la publicidad en Internet es increíblemente poderosa y efectiva para los anunciantes comerciales, este mismo poder implica riesgos significativos para la política, donde puede usarse para influir en votaciones y afectar la vida de millones», dijo Dorsey.

La prohibición marca una ruptura entre Twitter y sus homólogos Facebook y YouTube (propiedad de Google), cuyas defensas de anuncios políticos digitales en las últimas semanas han generado polémicas entre libertad de expresión y responsabilidad cívica.

La decisión ilustra las grietas entre Dorsey y su contraparte Mark Zuckerberg, quien defiende la controvertida política de Facebook que esencialmente permite a los políticos mentir en los anuncios. «En una democracia, no creo que sea correcto que las empresas privadas censuren a los políticos o las noticias», dijo Zuckerberg durante su audiencia ante el Congreso norteamericano la semana pasada.

A pesar de la retórica a favor de la libertad de expresión y el discurso político independiente que domina las justificaciones de Zuckerberg y otros directivos para inundar sus plataformas con tráfico publicitario no verificado, es difícil ignorar los incentivos tanto económicos como de posicionamiento de marca que los anuncios políticos les ofrecen a estas compañías.

En un refrescante giro, Dorsey señaló la importancia de ciertos principios democráticos que muchos parecen ansiosos por desacreditar y olvidar. “Hemos tomado la decisión de suspender la publicidad política en Twitter a nivel global,” dijo el empresario norteamericano. “Creemos que el alcance de los mensajes políticos debe ganarse, no comprarse.”

Ante planteamientos sobre el disruptivo e “incontrolable” universo tecnológico, Twitter nos recuerda que el juicio humano puede ser ejercido en cualquier momento sobre cualquier algoritmo. Mientras la mayoría de las defensas de los anuncios políticos digitales se centran en simplificaciones y tecnicismos sobre la relatividad de la verdad y la imposibilidad de regular el discurso político, Twitter asume una responsabilidad que otras plataformas evaden.

“No se trata de libre expresión. Se trata de pagar por alcance. Y pagar para aumentar el alcance del discurso político tiene ramificaciones significativas que la infraestructura democrática de hoy puede no estar preparada para manejar,” declaró Dorsey. “Vale la pena retroceder para abordar.”

Las nuevas reglas marcan un triunfo importante para aquellos que buscan replantear el papel de las redes sociales en un mundo cada vez más interconectado y polarizado. El esfuerzo por responsabilizar a las plataformas mediante las cuales millones se comunican e interactúan, es etiquetado como “censura” por muchos, sin ninguna disposición a examinar las corrosiones sociales y detrimentos políticos que se crean y alimentan en foros como Facebook y Twitter.

«Es desafortunado sugerir que la única opción disponible para las compañías de redes sociales es la retirada total de la publicidad política», dijo el portavoz de la campaña de Joe Biden, Bill Russo. «Sin embargo, ante la decisión que Twitter tuvo entre dólares publicitarios y la integridad de nuestra democracia, es alentador saber que, por primera vez, las ganancias no ganaron.”

Uno de los aspectos más interesantes del mensaje de Dorsey fue su reconocimiento de la incertidumbre que implica el nuevo paradigma político-tecnológico, así como la responsabilidad colectiva de asegurar la supervivencia de la verdad y la objetividad, sin excusas sobre las áreas grises o la falta de precedentes de nuevas tecnologías.

“Necesitamos una regulación política publicitaria más progresista, lo cual es muy difícil de hacer,” dijo el empresario. “Los requisitos de transparencia publicitaria son un avance, pero no son suficientes. Internet ofrece capacidades completamente nuevas y los reguladores deben pensar más allá del presente para garantizar un campo de juego nivelado.”

El cofundador de Twitter habló directamente sobre la vulnerabilidad de las redes sociales ante las campañas de desinformación y las intervenciones extranjeras, un diálogo que la mayoría de las compañías digitales prefiere evitar, asegurando al público que todo esta en orden.

Dorsey enfatizó los mayores desafíos que los anuncios políticos presentan para el discurso cívico: 1. la optimización deepfake o ultrafalso, basada en el aprendizaje automatizado de la mensajería para crear contenido falso, 2. la micro-focalización basada en preferencias, preocupaciones e interacciones, 3. la distribución sofisticada de información engañosa y/o completamente falsa a una velocidad creciente y escala abrumadora.

“No es creíble para nosotros decir: estamos trabajando duro para evitar que las personas abusen e interfieran en nuestros sistemas para difundir información falsa, pero si alguien nos paga para dirigir y obligar al público a ver su anuncio político … bueno … ¡Pueden decir lo que quieran!,” señaló el director ejecutivo, indicando las contradicciones y conflictos de la publicidad política en una plataforma con el alcance de Twitter.

El camino hacia una regulación nivelada y equitativa es largo e incierto. Sin embargo, el hecho de que una de las plataformas tecnológicas más influyentes del mundo haya reflexionado sobre su responsabilidad en un nuevo y confuso paradigma político, nos recuerda que al final del día, la gestión tecnológica depende del juicio humano. La intersección entre las nuevas tecnologías y la política presenta retos y tensiones sin precedentes que merecen soluciones dinámicas y adaptables. El desentendimiento y la “neutralidad tecnológica” ya no son respuestas aceptables. Twitter tomó el primer paso, y ahora depende de un electorado informado exigir que otras plataformas muestren contundencia e introspección en sus acciones ante la desinformación y los abusos tecnológicos.

Dorsey parece dispuesto a responsabilizar a su plataforma sobre su potencial para desinformar y manipular. Su ejemplo nos recuerda la importancia de la agencia humana en el manejo de la tecnología. Como ciudadanos, representantes políticos, y dirigentes de plataformas tecnológicas, le debemos nuestros mayores esfuerzos en términos de responsabilidad, integridad, y transparencia, a la creación y distribución de contenido político digital. En las palabras de Dorsey, “vale la pena retroceder para abordar.”