Un día lluvioso en Nueva York: Para almas viejas.

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Después de la infravalorada «Wonder Wheel» con una diligente y espectacular Kate Winslet, el maestro Woody Allen regresa a las andadas con una nada despreciable comedia romántica titulada «Un día lluvioso en Nueva York» con un jocoso elenco reafirmando su amor a la ciudad de los rascacielos, y nos regala otro enredo exprés.

Después de la ola de acusaciones del movimiento #MeToo, y la demanda contra Amazon que tuvo guardado más de un año el proyecto del neoyorquino, este fin de semana se estrenó en México con bombo y platillo su película número 48 con un popular elenco encabezado por Timothée Chalamet y Elle Fanning, seguido de Jude Law, Selena Gomez, Diego Luna y Liev Schreiber.

En esta historia, Chalamet y Fanning interpretan a Gatsby Welles y Ashleigh Enright, una pareja de enamorados que estudian en la Universidad de Yardley. Ella, que escribe para el periódico escolar, tiene la misión de entrevistar a un afamado cineasta en Nueva York, considerado uno de sus favoritos. Con la sorpresiva noticia, ambos deciden planear un fin de semana en la Gran Manzana digno de recordar. Sin embargo, la lluvia, la familia de Gatsby, pero sobre todo el destino, tienen otros planes.

Devoto a la ciudad que lo vio nacer, y como es costumbre, Central Park, el Museo Metropolitano, el Hotel Plaza, el café Carlyle, el reloj Delacorte, y el MoMA hacen gala de su majestuosidad para convertirse en un personaje más dentro de la historia. Con Gatsby, Allen se dibuja a través de un veinteañero de buena familia, con la vida por delante, más no resuelta, de peculiares pasiones como el jazz y las películas viejas en blanco y negro acompañado de un buen vermut. Con Ashleigh, la dinámica es diferente, funciona como lavatorio de culpas al exponer su innata belleza como llave para conseguir lo que se proponga, en un flirteo tan divertido como peligroso.

«Una cosa sobre la ciudad de Nueva York. Estás aquí o no estás en ninguna parte. No puedes alcanzar otro nivel de ansiedad, hostilidad o paranoia en ningún otro lugar» deduce nuestro espigado protagonista. Así con frases cortas pero contundentes, un Chalamet cantando frente al piano «Everything happens to me», el futuro parece impetuoso para todas aquellas almas viejas atrapadas en un mundo dominado por la tecnología y las redes sociales.

Mención especial merece la charla fugaz entre Gatsby y su madre —interpretada por Cherry Jones— que, sin escarbar en la raíz de los conflictos, invita a desnudar el alma con las personas que más importan en el mundo, pues ¿a qué debe aspirar una familia cuando uno de sus miembros hereda la astucia, sensibilidad y empatía de su madre?

Sin superar el crimen perfecto en la impecable «Match Point», con un dejo de egocentrismo Allen confía ciegamente en Chalamet, Fanning y Gómez como potentes altavoces para llevar su legado a las nuevas generaciones. Solo el tiempo tiene la respuesta.

Wilmer Ogaz.

Twitter: @WilmerOgaz

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