Un éxodo de pesadillas y esperanzas

La migración internacional ha sido un fenómeno que ha estado constantemente presente en todo el mundo y en la historia de América Latina desde mediados del siglo XX

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La migración internacional ha sido un fenómeno que ha estado constantemente presente en todo el mundo y en la historia de América Latina desde mediados del siglo XX. Cada año, son 450 mil migrantes cruzan por México con rumbo a los Estados Unidos en búsqueda del famoso “sueño americano”.

Cada migrante tiene un distinto propósito o motivo de su traslado. Sin embargo, en esta región, predomina el factor de la crisis que están viviendo algunos países.  Lamentablemente, al momento de hablar del respeto hacia los derechos humanos de los migrantes, existe una enorme violación hacia la autonomía de estas personas, mediante la manipulación, amenaza, trampas, violencia, coacción, y otros métodos que instrumentalizan a la persona, dañando la dignidad humana de cada individuo que busca un mejor futuro para ellos y sus familias.

El éxodo de los migrantes que hoy tanto vemos en las noticias no es más que una forma de escenificar la catástrofe humanitaria actual, producto de años llenos de malas políticas económicas y de seguridad en Centroamérica en donde los gobiernos de la región y sus administraciones no satisfacen las necesidades de su población. En los últimos días, ha hecho mucho ruido la caravana de migrantes que se dirige hacia los Estados Unidos. La caravana que comenzó en Honduras ha crecido su tamaño y fuerza en esta odisea hacia el país del norte. Aunque esto no es la primera vez que sucede: cada año 75.000 hondureños abandonan su país, en su mayoría de manera indocumentada, con el fin de encontrar un mejor porvenir en otro país.

Hoy, son miles de hondureños los que llegaron a las fronteras mexicanas. Según algunas estimaciones, la caravana está integrada por más de siete mil personas (New York Times, 2018) que huyen de la situación terrorífica que hay en su país llena de violencia y falta de oportunidades. Pero, ¿qué exactamente está pasando en Honduras?

Pobreza, violencia, ilegalidades, corrupción e impunidad, coyuntura económica, son algunos de los factores que definen la situación que viven día a día y dan como resultado la emigración con una misma aspiración: una futura mejor vida para cada persona, sus familias e hijos que dejan atrás. Honduras es considerado uno de los países más violentos: la tasa de homicidios es de 43 por cada 100.000 habitantes. Honduras es uno de los países con mayor tasa de jóvenes desocupados en Latinoamérica: según el informe de Panorama Laboral 2017 de América Latina y el Caribe, un 55% y de los desocupados de este país son jóvenes entre 15 y 24 años. Por otra parte, la falta de oportunidades estanca a sus habitantes dentro de la pobreza ya que el 68% de los nueve millones de habitantes vive en estas condiciones.

Si bien, algo que afecta a cada persona, independientemente del país de su proveniencia, es la política del país donde reside o busca residir y la pesadilla para estas personas aún no acaba: “el sueño americano” que buscan miles de migrantes cada vez se ve más difícil de lograr debido a los obstáculos que el gobierno norteamericano está poniendo. La caravana migrante ha tenido un papel protagonista involuntario sobre las elecciones de segunda vuelta de los Estados Unidos, incluso, Donald Trump afirma que estas son las “elecciones de la caravana”, pues han agregado valor a su discurso y dado fuerza a su poder. Para evitar la llegada a la frontera estadounidense, el presidente Trump ha presionado a Honduras, Guatemala, El Salvador y México para que detengan su trayecto. Pero, aunque México desde hace mucho tiempo se ha doblegado a los mandatos migratorios del país vecino Estados Unidos, la gran cantidad de personas que huyen se han enfrentado a nuevas complicaciones.  De igual manera, Trump les ha amenazado, demonizado y negado el acceso a su país con su discurso xenófobo

Al llegar a México, los hondureños toman distintos caminos: algunos toman el camino de regreso tras la imposibilidad de atravesar la frontera de manera legal, otros piden refugio en México, pero la gran mayoría cruzó el río de manera ilegal y comenzó a avanzar por México para llegar así a Estados Unidos. El grupo más adelantado en esta travesía hacia los Estados Unidos es de aproximadamente 4.000 migrantes y llegaron a un albergue situado al oriente de la Ciudad de México, donde organizaciones civiles y religiosas les están brindando atención. Este viernes, después de seis días de ser acogidos en albergues de la capital mexicana, toman sus triques y continúan su éxodo hacia la frontera de Tijuana, Baja California.

La llegada de la caravana despertó actitudes y reacciones tanto de apoyo y aceptación como xenófobas y de completo rechazo. Sin embargo, esto refleja lo que nosotros como mexicanos hemos exigido a Estados Unidos con respecto a nuestros propios migrantes mexicanos.